Donadies

Se toparon en la calle los dos Juanes. Estando frente a frente como ante un espejo, propuso el de los Palotes –emocionadísimo– cambiar de lugar para experimentar la vida ajena. Camaney declinó por parecerle aquél un horrendo lugar común –muy por debajo de sus exigencias artísticas– y ordenó encontrarse en un café para compartir vivencias. El día de la cita, tras corta plática, se despidieron violentamente –uno ofendido y el otro decepcionado– al darse cuenta de que, en el fondo, también eran el mismo.

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